miércoles, 21 de febrero de 2007

Silencios

Llevo casi un mes entero acunándome en el silencio. Intento callar para que palabras que no volveré a escuchar no retumben en mi cabeza, esperar que el murmullo de tristes canciones no traspase los límites de mi conciencia. Es inútil. Al menos para mí lo es. La realidad me grita, los vacíos reclaman que no olvide quién es su dueño. Recuerdos vivos de instantes eternos me embargan a traición y no consigo resistirme, me dejo llevar.

Por lo menos ya casi no molesto, he conseguido hacerme invisible y no estorbar. Pequeña conquista. He alcanzado por fin la atalaya desde la que ver partir los barcos que no tienen sitio para mí. Marinero en tierra navegando lágrimas saladas. De un modo extraño soy feliz abarcando el horizonte con mi mirada. Vislumbro promesas de presente y futuro para aquellos a quienes no supe hacer feliz.

Camino, (dejar de pasear sería demasiada condena), entre multitudes ajenas a mis pesares. Les veo reír y jugar, ir y venir, pararse y luchar. Es lindo. La vida es linda aunque sea sólo para contemplarla como espectador. Vuestros logros son mis triunfos, vuestros sueños mis esperanzas. Parece que he logrado vaciarme de dolor y, así, vivir infinitas vidas, las vuestras, las no-mías.

Es gracioso que, aún así, esto no sea una derrota. No renuncio, ni pierdo, no me doy por vencido. Simplemente elijo compartir sueños que todavía pueden cumplirse, fantasear con caricias que no tardarán en llegar, abandonar la pesada carga que soy yo mismo. Soy niño y anciano a la vez, poeta y amante, sorprendido a cada paso por rutinas extranjeras. Ya casi no me echo de menos, no estoy sólo, soy muchos, soy todos. Las voces que oigo ya casi nunca son las de la melancolía. Sólo a veces. Esas veces en que escucho tu voz susurrando mi nombre y me ahogo mientras el silencio apaga su eco.

lunes, 22 de enero de 2007

Dónde estás Tyler Durden

A falta de mejores noticias, siempre me quedará David Fincher. Esperaré su nihilismo desalmado, el absurdo de lo cotidiano, el dolor como descubrimiento. No sé qué va a depararnos esta vez, seguramente una desilusión, pero hay desilusiones que merecen ser vividas. Me extraña escribir sobre un autor así en un blog lleno de amores y desamores. Pero de alguna manera creo que la imagen de esos dos amantes, que nunca llegan a comprenderse, viendo cómo se desmorona todo a su alrededor es la más linda de los noventa. La civilización se hunde pero me queda Marla.

Además, imaginar que el dolor no es sólo un resultado sino también un camino me conforta. Es probable que quien lo ha tenido todo deba perderlo para poder revisar sus certezas. Está claro, todo es más fácil si eres Brad Pitt, aunque incluso a él sólo le queda compartir brevemente sus soledades. No espero que vuelva a alcanzar las cotas de "El club de la lucha" o "Seven", aún así siempre se agradece una voz amiga...a pesar de que lo que viene a decirte es que afuera llueve y el mundo gira sin prestarnos atención.

Ya veremos que nos depara el futuro, una cabeza en una caja, un cumpleaños infernal, un intruso en nuestras casas, incluso llevar un alien en las entrañas. Tal vez ni siquiera eso, tal vez solamente quede la esperanza de ser libre en cuerpos ajenos, el desvarío de la razón. Quizas lo único que podemos saber es que después habrá un mañana y que nuevas cicatrices esconderán las viejas.

http://www.youtube.com/watch?v=Vj8ZgA3sDSg

Ya estamos en el Barroco

Definiendo el amor

Es hielo abrasador, es fuego helado,
es herida, que duele y no se siente,
es un soñado bien, un mal presente,
es un breve descanso muy cansado.

Es un descuido, que nos da cuidado,
un cobarde, con nombre de valiente,
un andar solitario entre la gente,
un amar solamente ser amado.

Es una libertad encarcelada,
que dura hasta el postrero paroxismo,
enfermedad que crece si es curada.

Éste es el niño Amor, éste es tu abismo:
mirad cuál amistad tendrá con nada,
el que en todo es contrario de sí mismo.

viernes, 19 de enero de 2007

Siempre me gusto soñarte así

Dime tu nombre,
y te haré reina en un jardín de rosas
tus ojos miran
hacia el lugar dónde se oculta el día.

Has podido ver donde morirán
los oscuros sueños que cada día vienen y van,
soy el dueño del viento y el mar.

Al pasar el tiempo despertarás
y descubrirás cientos de rosas a tu alrededor,
hoy la luna y mañana el sol.

Y
tú sin saber aún quién eres,
desde el país donde mueren las flores,
dime que aún creerás en mí.

Dime tu nombre,
y te haré reina en un jardín de rosas
tus ojos miran
hacia el lugar dónde se oculta el día.

Has podido ver donde morirán
los oscuros sueños que cada día vienen y van,
soy el dueño del viento y el mar.

Al pasar el tiempo despertarás
y descubrirás cientos de rosas a tu alrededor,
hoy la luna y mañana el sol.

Y
tú sin saber aún quién eres,
desde el país donde mueren las flores,
dime que aún creerás en mí.

Dime tu nombre,
y te haré reina en un jardín de rosas
tus ojos miran
hacia el lugar dónde se oculta el día.

Dime tu nombre,
y te haré reina en un jardín de rosas
tus ojos miran
hacia el lugar dónde se oculta el día.

Dime tu nombre,
y te haré reina en un jardín de rosas
tus ojos miran
hacia el lugar dónde se oculta el día.

Dime tu nombre,
y te haré reina en un jardín de rosas
tus ojos miran
hacia el lugar dónde se oculta el día.

desaparecidos ochenta



Yo no quiero que me des tu amor
ni una seria relación
yo no quiero robarte el corazón

Yo no quiero que llores por mí
cuando no esté junto a tí
y ahora préstame atención
tan sólo quiero tu calor

Nena dejaté arrastrar
esta noche nunca acabará
no tengas miedo a despertar

No me busques en el viejo bar
ni me sigas al andar
mis huellas el viento las borró
tan solo quiero tu calor

CUANDO BRILLE EL SOL TE RECORDARÉ SI NO ESTÁS AQUÍ
CUANDO BRILLE EL SOL OLVÍDATE DE MÍ
CUANDO BRILLE EL SOL TE RECORDARÉ SI NO ESTÁS AQUÍ
CUANDO BRILLE EL SOL OLVÍDATE DE MÍ

Yo no quiero que me des tu amor
ni una seria relación
yo no quiero robarte el corazón

Yo no quiero que llores por mí
cuando no esté junto a tí
y ahora préstame atención
tan sólo quiero tu calor

CUANDO BRILLE EL SOL TE RECORDARÉ SI NO ESTÁS AQUÍ
CUANDO BRILLE EL SOL OLVÍDATE DE MÍ
CUANDO BRILLE EL SOL TE RECORDARÉ SI NO ESTÁS AQUÍ
CUANDO BRILLE EL SOL OLVÍDATE DE MÍ

Supongo que esta cacnión sólo habla de la necesidad de sentirse importante en la vida de alguien, aunque sólo sea una vez. Es decir, el amor se compone de momentos, se ecribe con intervalos y no en perpetua alegría.

jueves, 18 de enero de 2007

ecos del Principito

Mendian larrartean
aurkitzen da loretxo bat
aurrean umetxo bat
loretxoari begira.

Loreak esan nahi dio
umetxo aska nazazu
jaio naiz libre izateko
ta ez loturik egoteko.

Umetxoak ikusirik
lorea ezin bizirik
arantzak kendu nahi dizkio
bizi berri bat eman.

Orduan izango baitu
indarra eta kemena
orduan emango baitu ugari bere fruitua.
Poque por mucho que me duela (la punzada de tus espinas) te mereces ser libre (y feliz).

miércoles, 17 de enero de 2007

Gominolas

Hoy, de vuelta a casa, he pasado por el videoclub para comprar unas gominolas como de costumbre. Mientras las miraba y elegía me ha asaltado un pensamiento que últimamente me acechaba. Sé que comprar gominolas, al margen de denotar que no he superado del todo mi infancia, no tiene nada de particular. Siempre lo he hecho y, probablemente, nunca deje de hacerlo.

Bien, dicho esto me he dado cuenta, hasta que punto una persona puede cambiar la manera de entender el más mínimo acto. He recordado, sin querer y de golpe, todos los momentos que compartimos con una bolsa de gominolasen las manos. Me han venido a la mente esos regalices enormes que comíamos juntos, rojos sólo o con ese hilillo de nata. No he olvidado tampoco los chinos junto a tu casa, el rito de elegir dos de cada, para poder saborear, ambos, los mismos dulces.

Supongo que, en cierto modo, es un momento que me hizo infinitas veces feliz y, por eso, en esta soledad absoluta, mi memoria no permite que piense que todo lo vivido fuera tan malo. Pasear con esas pequeñas bolsas de plástico, mirando con envidia cómo te quedaba aún una a veces, fingiendo estar saciado para que pudieras seguir comiendo otras. Felicidad a dentelladas; compartir, haciendo honor al nombre con que te conocí, pequeños instantes azucarados; morder, con un poco de suerte, media gominola que esperaba entre tus dientes y besarte después. Es probable que esté enfermo de melancolía, pero al menos descubro, que tengo millones de recuerdos de colores que llevarme a la boca, y no olvidar que alguna vez fui FELIZ contigo.